lunes, 23 de junio de 2014

EL VERDADERO SUPERMAN


Cuando nuestro primer perro se puso malo, pero malo de verdad, malo de morirse, peleamos durante más de un mes intentando todo, primero para curarlo y después, cuando ya supimos que no podíamos hacer nada más, para aliviarlo.
Durante esos días bajé miles de veces a Coral, su veterinaria, y la llamé por teléfono otras tantas y jamás encontré en ella otra cosa que cariño, paciencia, palabras de ánimo y toda la compañía del mundo.
Un día le dije que me daba una pena infinita pensar que llegaría el momento en que tendríamos que ponerle la inyección que lo ayudara a ser libre y que lo último que vería sería la clínica y sentiría el frío de la camilla. Entonces me dijo que si eso ocurría vendría ella a casa y que Amarok se iría sintiendo la hierba, oliendo a monte y acompañado de toda su gente.
La noche del 14 de agosto, la fiesta grande, vimos sin lugar a dudas que ya no podía seguir luchando y la llamé. Estaba invitada a cenar en casa de unos amigos, a una media hora de mi casa. Lo dejó todo y, tal y como había prometido, Amarok se fue de la mejor manera posible gracias a ella.
Ahora es Coral la que se ha quedado sin Súper y es un perro tan especial que tengo que hablar de él. Si tiene nombre de super héroe no es por casualidad, fue un valiente, coronó todos sus 8 miles, alcanzó la luna, sus hazañas son incontables y todos fuimos testigos.
Superman nació guapo y sano pero tuvo un accidente siendo muy cachorro, se le cayó a su dueña de los brazos y perdió para siempre la movilidad de las patas traseras.
Cuando se vió que el daño era irreversible Coral se ofreció a quedárselo.
Súper se convirtió en una institución, en la mascota de todos, corriendo como loco pese a hacerlo sólo a dos patas. Tuvo su carrito con ruedas, pero él se manejaba igual de bien sin él.
Recuerdo que me contaba Coral que una amiga le decía si no le parecía que el perro sufría en ese estado, si no sería mejor tomar otra determinación. Entonces ella le pidió a su amiga que se pusiera al lado de Súper, se alejó unos pasos y le dijo, "Ven hacia mí", a la vez que llamaba a Súper.
Ganó Súper, como no podía se menos, y quedó claro que él inspiraba de todo menos pena.
Tenía un carácter tremendo, lo mismo le ladraba a un pastor alemán que ponía en su sitio a un san bernardo, pero también era muy cariñoso.
Lo recuerdo con su pañal de bebé corriendo de un lado a otro a una velocidad aparentemente imposible.
Fue un ejemplo de superación, de felicidad, de alegría y un compañero inmejorable para alguien como Coral, siempre positiva, siempre optimista y siempre creyendo a pies juntillas en lo imposible.
Que nadie se engañe, no fue fácil ni bonito alcanzar los objetivos.
Súper tuvo que esforzarse mucho, equivocarse y aprender y estoy segura que, como cualquiera de nosotros, desesperarse algunas veces. Pero nunca se rindió, jamás fue ni se sintió un inválido y siempre estuvo ella detrás para empujarlo si hacía falta.
Simplemente él sólo necesitó dos patas para hacer lo que otros consiguen con cuatro. Para sustituir las patitas que le faltaban tenía a Coral. Se ganó nuestro respeto, nuestra admiración y nuestros corazones. Hoy todos lloramos a Súper como lo que es, alguien de la familia.
Un beso muy, muy grande, todos los abrazos del mundo y el aplauso más estruendoso de todos para Súper y para todas las Coral que cada día consiguen lo inimaginable.
No importa dónde estés ahora, sé que nos volveremos a encontrar y que, hasta ese día, siempre te recordaremos. Dale un beso a Amarok de mi parte, lo echo de menos, díselo.


10 comentarios:

  1. Cuando se van ... algo nuestro se llevan y lo guardan para poder reencontrarnos. Besetes.

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    1. Seguro que sí, pienso lo mismo que tú, un besete

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  2. No he leído todo al detalle. En parte, porque sé de lo que hablas, pero también porque despierta emociones que parecen dormidas, pero que todavía se agitan sin demasiado meneo. Así que ya disculparas, Paz. Me quedo con la imagen de Súper y lo leído a grandes rasgos y os hago llegar un abrazo y un beso a Coral, a ti, y también a Trimbo que, después de pasar por ahí, se ha dejado caer por aquí con su cariño.

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    1. Ni te cuento el disgusto que me he llevado yo, primero al enterarme, y luego al escribir. Un beso también para ti, ya veo que eres del club de las tontorronas

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  3. ay que pena más grande :( me imagino que a esos bebés peludos espaciales, se les quiere aún más. Se pasa muy mal.

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    1. No sé si se les quiere más, pero desde luego ocupan todo tu tiempo y el vacío cuando te dejan es muchísimo mayor. Tú tienes gatos, es lo mismo, sólo que maullan en vez de ladrar.

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  4. Te leí anoche, desde el móvil y desde la cama, complicado dejarte un comentario. La historia de Super es triste pero bonita a la vez, y me da que pensar taaaaanto. Lo que nos complicamos la vida a veces con cosas que realmente no lo merecen, lo difícil que vemos nuevos retos! (como hacer un blog, jajajajaa) y en realidad de qué manera tan fácil se soluciona todo cuando se tiene voluntad y ganas de superación. Desde luego Super es un ejemplo a seguir! Me ha encantado conocer su historia. :-)

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  5. No siempre es tan fácil como lo del blog, que basta con preguntarle a Verónica o, directamente, dejarlo como está ;-) pero la historia de Súper también demuestra que según sea la persona que tienes a tu lado el final puede ser muy distinto.

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    1. Y mira Vanessa, lo de ponerle naricita a la cara me ha encantado, parece más persona, te lo copio.

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  6. A mí también se me han revuelto sentimientos demasiado recientes, pero es un escrito hermoso y justo. Súper no merecía menos y Coral, qué decir...sólo cosas buenas sobre ella, como persona y como profesional. Besos y Súper, cuida de Arón. Descansa en paz, pequeño.

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