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miércoles, 14 de mayo de 2014

COMO ACTUAR EN CASO DE EMERGENCIA

No hay nada más incómodo que sentirse fuera de lugar. Convertirte en el pulpo perdido en el garage es molesto para cualquiera y, como cada vez hay más españoles en México, no quiero que pasen por esa experiencia, así que os voy a explicar de forma sencilla cómo actuar cuando empieza un seismo.

PRIMER TERREMOTO
Eres nuevo en estas lides y se espera que sepas estar a la altura de las circunstancias. La forma correcta de reaccionar frente a tu primera vez es la siguiente.
18 de julio de 2014, Viernes Santo. Hacia las 9.35 de la mañana, tembló la ciudad entera, y parte del país, con un seísmo de 7.2. Como era día festivo en algunas zonas residenciales no sonó la alarma sísmica que avisa un minuto antes de que se sienta el movimiento para dar tiempo a tomar medidas. En las casas de los españoles la cosa fue más o menos así:

DIOS MIO, SE MUEVE TODO, ¿QUÉ HACEMOS, SALIMOS, NOS QUEDAMOS...?. COGE A LOS NIÑOS Y SÁLVALOS, AUNQUE TODOS VAYAMOS A MORIR  QUE ELLOS ESTÉN BIEN. SI SOBREVIVIMOS A ESTO (QUE LO DUDO) ME VUELVO A ESPAÑA EN EL PRIMER VUELO, O NOS VAMOS ANDANDO Y YA EN ACAPULCO PILLAMOS UN BARCO O UNA PATERA. Y NO FUNCIONA EL TELÉFONO, ESTÁ CLARO QUE ES UNA CATÁSTROFE NACIONAL. POR LO VISTO HAY QUE BAJAR A LA CALLE AHORA MISMO. ME QUIERO MORIR Y CREO QUE VOY A CONSEGUIRLO.

Todo esto mientras corres como una gallina sin cabeza de un lado a otro de la casa sin sentido común ni criterio de ninguna clase. Después bajas a la calle en zapatillas y pijama, con todo el pelo revuelto y oliéndote el aliento. No pasa nada, el resto de vecinos estará igual que tú, o peor, porque mi vecina de al lado perdió las zapatillas al bajar las escaleras y allí quedaron. El primer efecto colateral es que dejan de funcionar los teléfonos e internet, por suerte queda el wasap. De inmediato tratas de comunicar con tus amigas para contar lo mal que lo has pasado y constatar que a las demás les ha ocurrido lo mismo, pero están bien. Después subes de nuevo a casa, te duchas, te arreglas y te vas a tomar algo para pasar el mal trago con un buen trago.

SEGUNDO TERREMOTO
Aquí ya no eres nueva, no te pillan por sorpresa y eso tiene que notarse. Jueves 8 de mayo de 2014, las 12.05 de la mañana, aproximadamente. Seísmo de 6,4 procedente, como no, de Guerrero.
Lo adecuado en este caso es seguir con lo que estabas haciendo y punto. Aquí os dejo unos testimonios que muestran cómo actuar como una señora que se precie
  • Estaba sentada viendo la tele cuando empezaron a moverse las cortinas y se fue la imagen. Decidí tomarme un café, pero el líquido salpicaba y no era fácil. Suerte que tengo vasos con tapa y pajitas.
  • Me pilló haciendo la compra y pensé que la alarma era el anuncio de una promoción. Como se fue todo el mundo me puse muy contenta pensando que no habría cola en las cajas, pero los de seguridad me obligaron a salir. Una buena oportunidad perdida para nada.
  • Iba en el taxi cuando empezó. Creí que eran baches hasta que el taxista me dijo que era un temblor. Yo iba a seguir caminando aprovechando que el tráfico estaba detenido, pero me dijo que ni se me ocurriera salir del coche. Parecía que estaba en una atracción de feria de lo que se sacudía. Si él dice que es más seguro será verdad. Por lo menos paró el taxímetro.
  • Ni de broma vuelvo a salir a la calle en pijama y con estos pelos. Me parece más peligroso que te caiga algo encima que quedarme aquí. Me voy a la cama, que es muy divertido, te sientes como la niña de El exorcista.
  • Otra aprovechó la ocasión para colgar en facebook una canción del grupo de su chico que va muy bien con el momento y que me pareció muy divertida. Se llama No corro, no grito, no empujo
  • Para pasar el susto os invito esta noche a mi restaurante, dos por uno en copas y actuación en directo. No hay nada mejor para los nervios que una buena borrachera, como ya comprobamos en el terremoto número uno.
Y en el wasap, en lugar de los comentarios alarmistas de la vez anterior, debes enviar chascarillos como éstos:



TERCER TERREMOTO
¿Qué terremoto?. Si se refieren a uno que hubo el sábado 10 de mayo a las 2.36 de la madrugada con una intensidad de 5.9, ni idea. Lo correcto es estar durmiendo y, si te despierta el movimiento, como le ocurrió a Hijo, darte la vuelta y seguir durmiendo.
Una de las escenas más comunes esa noche fue "Cariño, despierta, está temblando". "No te preocupes, es una pesadilla, estás soñando". Y al día siguiente fue "¿Ves?, te lo dije, no estoy loca". 

Esas no son horas de mover nada, ni siquiera la tierra. Lo único que justifica salir de la cama a esas horas es levantarte a tomar un trago, porque una sacudida sin bebida es como un pic nic sin hormigas. Yo, como se oye tanto últimamente, me enteré por la prensa.
Y si la cosa se pone realmente fea, como resumen, basta con seguir este consejo
Aprovecho este post para aclarar un par de dudas que han surgido estos últimos días.
Primero: No se deben confundir los coches que, megáfono en boca, van alertando del temblor y dando la alarma, con los vendedores de tamales de Oaxaca, por mucho que se parezca el estilo de voceo. Un error de novata en el que no volveré a caer.
Segundo: Los puntos verdes pintados en el suelo que ponen "Punto de reunión" no sirven para facilitar las citas, no son para que la gente pueda quedar por ejemplo, en la Calle Victoria, en el tercer punto verde como pensaba una amiga. Son el sitio seguro para permanecer mientras dura el temblor o para reunirse y hacer el conteo cuando hay una evacuación.
La única cuestión que me queda sin aclarar es por dónde salir porque una norma básica es no utilizar el ascensor. Ok, pero resulta que me dicen que las escaleras son lo primero en desplomarse, y que por ahí tampoco. Salvo que vivas en una planta baja habrá que plantearse comprar un paracaídas y llevarlo siempre puesto, u optar por una ropa que permita saltar desde una ventana sin perder la compostura.
Y mientras desciendes felizmente puedes cantar algo de Abba, que el atuendo lo merece

jueves, 24 de abril de 2014

VALIÓ LA PENA

El viernes tuvimos bonito terremoto con evacuación del edificio incluida (de pronto la palabra evacuar en caso de emergencia tuvo todo el sentido del mundo, porque la verdad es que pasas un miedo que realmente provoca eso, ganas de evacuar).
Por suerte fue sólo un susto que solventamos yéndonos a desayunar unas cuantas amigas y vecinas.



Estas impresionantes instantáneas, cortesía de mi amiga Alicia, son de la planta 18 del hotel de Acapulco donde pasaba unos alegres días de parranda y diversión. Lo suyo fue, tal cual, un no parar de acá para allá.
Los efectos secundarios fueron réplicas imperceptibles a lo largo de todo el día que provocaban sensación de nauseas y mareos. Como un embarazo pero sin bebé, para entendernos.
De resultas de todo este agite literal y figurado, el sábado por la tarde, después de visitar el Mercado de Sonora para comprar la piñata y otros enseres imprescindibles para la fiesta de cumpleaños que nos espera mañana, estaba hecha fosfatina de la buena.
Tan lamentable era mi estado que me quedé durmiendo una siesta tardía mientras marido e hijo se iban a dar una vuelta sin importarme un ápice que ello fuera interpretado como un señal del Apocalipsis. Y es que, entre la luna de sangre, el granizo, el terremoto y mi siesta, todo en la misma semana, hasta los más escépticos se preparan para el Armagedon.


Antes de irse, Hijo me llevó a la cama e insistió en ponerme un pijama para que estuviera "cómoda y calentita". Dijo que me iba a leer un cuento para dormirme, pero se lo pensó mejor y decidió contarme uno precioso que fue inventando sobre la marcha. Después se aseguró que estaba bien arropada, me dió un beso de buenas noches (más bien de buenas tardes) y salió despacito cerrando la puerta con cuidado para no despertarme.

Ayer cumplió 7 años y el balance no puede ser más positivo.
Hemos superado los primeros pasos, por fin aprendió a hablar, empezó al colegio e hizo amigos, se adaptó a una nueva vida, aprendió a leer y escribir y seguimos día a día caminando hacia delante, unas veces más deprisa que otras, con más o menos obstáculos, pero allá vamos.
Cada día aprende más cosas y se porta mejor, se esfuerza mucho, muchísimo y me alegran sus triunfos y sufro cuando los demás no son capaces de ver cómo intenta hacer las cosas bien, aunque sea con criterios que ni entiende ni comparte.
Como cualquier madre lo quiero más que a nada en el universo conocido y en el que esté por descubrir.
Intento que aprenda a ser justo con los demás y trato de serlo yo también, porque sé lo que duele cuando dejan a tu hijo de lado o lo excluyen, ya sean mayores o niños como él.
Las madres nos volvemos irracionales, adoramos a quienes quieren a nuestros niños y odiamos profundamente a quien los rechaza, aunque sea un individuo que no llega al metro diez y sólo tenga tres años. Aquí no discriminamos.
Pero con todo, lo bueno, lo malo, lo regular, las alegrías, las decepciones y las noches en vela, valió la pena. Lo vale cada noche que se duerme acurrucado conmigo, poniendo sus pies entre mis piernas y cogiendo mi cara con sus manos, siendo de nuevo un bebé.
Lo vale cada mañana que despierta sonriendo, dando y pidiendo "miles de besitos".
Cada vez que me dice te quiero.
Cada momento que respira compensa cualquier cosa que esté por venir.
Y en cada etapa de su vida pienso "Está para comérselo, me encantaría que no creciera y se quedara así".
Lo pensé a los 15 días, a los 3 meses, a los 6, al año, a los 3 años, a los 5 y el sábado cuando me durmió.
En este momento empezó todo, aquí nos vemos por primera vez. Fue el principio de una gran amistad. Con el tiempo ha mejorado mucho.
Así que, como soy una persona lógica y racional, he decido disfrutar de cada minuto con Hijo sabiendo que lo que llegue después siempre será igual de bueno o mejor.

viernes, 23 de agosto de 2013

MI PRIMERA VEZ

Sabes que tarde o temprano llegará esa primera vez y la esperas con una mezcla de nerviosismo y curiosidad. Te han hablado mucho de ella, has leído mil cosas al respecto, pero intuyes que vivirla es muy diferente a lo que te imaginas.
También sabes que, si no tomas medidas, puedes sufrir consecuencias muy desagradables, poner en peligro tu salud e incluso tu vida. Pero, cuando llega el momento, no estás segura de recordar todo lo aprendido y ponerlo en práctica, temes que la impaciencia, la ignorancia, te jueguen una mala pasada y te arrepientas después.
El miércoles, a las 7.30 de la mañana estaba remoloneando en la cama cuando ocurrió de forma inesperada. La cama se sacudió, mi cuerpo tembló sin que pudiera evitarlo.
Efectivamente, siendo México sólo podían ser dos cosas: espíritus burlones o un temblor.
Como el edificio es nuevo y no pagamos billete para traernos un trasgu de Asturias, la primera opción queda descartada.
Mira tú, va a ser lo segundo, pensé yo con mis dotes detectivescas intactas pese al madrugón.
Efectivamente, 6.2 y protocolo de alarma sísmica en marcha. Yo oía una especie de megáfono por la calle, pero como pasan constantemente coches de policía aullando, ambulancias a todo trapo y vendedores de todas clases, creí que era el chatarrero y no le presté más atención.
Sólo puedo decir que la primera vez termina muy rápido, no sabes muy bien qué ha pasado y piensas en las consecuencias más tarde, en el momento te quedas tirada en la cama con el cerebro vacío, sin saber qué pensar de lo ocurrido. Y sabes, en el fondo, que repetirás y las siguientes veces no te limitarás a verlas venir, participarás en el asunto.
Besos.