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domingo, 3 de noviembre de 2013

NUESTRO PRIMER ALTAR DE MUERTOS

Mientas lees el post puedes escuchar música ambiental (o eso espero, al menos). Para que funcione hay que pinchar aquí y abrir el blog de nuevo en otra ventana para que suene sin verse. No sé yo si es muy técnico, pero es lo que hay.

Yo le expliqué a Hijo qué era un altar de muertos, le dije que servía para recordar a los que ya no estaban y que se les ponía agua, comida y cosas que les gustaban porque los mexicanos creen que vuelve su espíritu ese día para acompañar a quienes los quisieron.
El decidió dedicar nuestro altar a Nuka, una de nuestras perras husky, la primera vez que se enfrentó a la muerte fue con ella. Estuvo preguntando por el tema durante días y está convencido que va a venir a casa y podrá verla otra vez.
Incluso el otro día, en una función que estuvimos viendo, contaron la historia de Frankestein y se acercó a mí para decirme que había tenido una idea genial, que teníamos que buscar a Nuka y hacer que le diera un rayo para que su cuerpo volviera a la vida. Piensa que hay que intentarlo porque puede funcionar.
Dicho esto, os dejo las fotos de nuestro peculiar altar.
Visión general del invento.


Aquí están las flores de penetrante olor, doy fe. No hay muerto que no las huela por muy lejos que esté.
Farolillo adquirido en el Zócalo capitalino.
Esta calavera la hicimos nosotros. El papel picado lo eligió por el color azul, su favorito. Espero que se vean bien las calaveras y la cruz (dos elementos más del altar)
Ahí se ve el pan de muerto, agua, pienso (recordad, Nuka era una perrita), una pelota, porque le gustaba jugar, calabacitas (medio Halloween, medio comida, según se mire), detrás hay fruta (limas, es lo que más aguanta) y una galleta de calabaza. Al lado del pan hay otra calavera de cerámica y delante de ella unas piedritas de falso copal. 
Aquí tenemos la calavera de azúcar, otra de chocolate con ajonjolí, otra de galleta, y detrás de nuevo una galleta que representa a un ánima del purgatorio, en este caso es una Catrina. También podéis ver las velas, que en alguna parte leí que debían ser número par, pero no las encendí porque la foto salía aún peor de lo que sale.

Con todo lo que habéis aprendido de Altares de muertos ya podéis investigar por vosotros mismos si falta o no algún elemento importante. Y eso es todo por este año, el próximo ya veremos según dónde estemos. Besos.


sábado, 2 de noviembre de 2013

viernes, 1 de noviembre de 2013

ALTAR DE MUERTOS

El Altar de Muertos es un elemento fundamental en la celebración del Día de Muertos. Los deudos tienen la creencia de que el espíritu de sus difuntos regresa del mundo de los muertos para convivir con la familia ese día, y así consolarlos y confortarlos por la pérdida sufrida. Prácticamente en todas las casas hay uno pequeño o grande.



La muerte no se considera algo triste en sí mismo, no lloran a sus difuntos sino que celebran su vida y su paso a un estado mejor. Por eso es una fiesta y hay alegría y colorido y, aunque a los europeos nos parezca un tanto morbosa, no lo es en absoluto.
Lo primero que hay que hacer para preparar el Altar de Muertos es elegir una mesa o repisa cuyos niveles representan los estratos de la existencia.
Los más habituales son altares en dos niveles, representando el cielo y la tierra, los que tienen tres incorporan también el purgatorio.
El más completo contempla los 7 niveles o pasos necesarios para llegar al cielo y descansar en paz. Se forran los escalones con tela blanca y negra y cada uno requiere unos elementos concretos.

  1. En el primer escalón va colocada la imagen de un santo del cual se sea devoto.
  2. El segundo se destina a las ánimas del purgatorio; es útil porque por medio de él el alma del difunto obtiene el permiso para salir de ese lugar en caso de encontrarse ahí.
  3. En el tercer escalón se coloca la sal, que simboliza la purificación del espíritu para los niños del purgatorio.
  4. En el cuarto, el personaje principal es otro elemento central de la festividad del Día de Muertos: el pan, que se ofrece como alimento a las ánimas que por ahí transitan.
  5. En el quinto se coloca el alimento y las frutas preferidas del difunto.
  6. En el sexto escalón se ponen las fotografías de las personas ya fallecidas y a las cuales se recuerda por medio del altar.
  7. Por último, en el séptimo escalón se coloca una cruz formada por semillas o frutas, como el tejocote y la lima.
Las ofrendas y su significado
Las ofrendas deben contener una serie de elementos y símbolos que inviten al espíritu a viajar desde el mundo de los muertos para que conviva ese día con sus deudos.
También deben estar representados los cuatro elementos: el aire (papel picado), el fuego (velas), el agua y la tierra (semillas y frutas).
Entre lo más representativo del altar se encuentra lo siguiente:
Imagen del difunto. Dicha imagen honra la parte más alta del altar. Se coloca de espaldas, y frente a ella se pone un espejo para que el difunto solo pueda ver el reflejo de sus deudos, y estos vean a su vez únicamente el del difunto.
La cruz. Utilizada en todos los altares, es un símbolo introducido por los evangelizadores españoles con el fin de incorporar el catecismo a una tradición tan arraigada entre los indígenas como la veneración de los muertos. La cruz va en la parte superior del altar, a un lado de la imagen del difunto, y puede ser de sal o de ceniza, aunque puede hacerse de madera o flores.



Imagen de las ánimas del purgatorio. Esta se coloca para que, en caso de que el espíritu del muerto se encuentre en el purgatorio, se facilite su salida. 

Estas ánimas no parece que estén penando demasiado, más que el purgatorio parece una discoteca.
Copal e incienso. El copal es un elemento prehispánico que limpia y purifica las energías de un lugar y las de quien lo utiliza; el incienso santifica el ambiente.
El copal es una resina olorosa, para más información consultar exactamente aquí

Arco. El arco se coloca en la cúspide del altar y simboliza la entrada al mundo de los muertos. Se le adorna con limonarias y flor de cempasúchil.
Papel picado. Es considerado como una representación de la alegría festiva del Día de Muertos y del viento. Los aztecas utilizaban el papel en esta celebración para representar el viento debido a su maleabilidad, aunque lo que utilizaban originalmente era papel amate, un tipo de fibra hecha de la corteza de árboles que no requiere del proceso convencional del papel inventado en Asia. En ellos se pintaban diferentes deidades y se hacían atuendos, debido a su versatilidad podía ser teñido de diferentes colores disponibles para la época; como ejemplo notable se encuentran los códices y jeroglificos que relataban eventos trascendentes dentro de diferentes cultras mesoamericanas. Con la influencia española aparecieron diferentes tipos de papel, colores y patrones. No se utiliza sólo para esta fiesta, cambiando los diseños se emplea en practicamente todas las celebraciones. 



Velas, veladoras y cirios. Todos estos elementos se consideran como una luz que guía en este mundo. Son, por tradición, de color morado y blanco, ya que significan duelo y pureza, respectivamente. No obstante las velas actualmente pueden ser de muchas formas y coloridos. Los cirios pueden ser colocados según los puntos cardinales, y las veladoras se extienden a modo de sendero para llegar al altar. Yo había leido en algún sitio que debe ser un número par de velas.
Agua. El agua tiene gran importancia ya que, entre otros significados, refleja la pureza del alma, el cielo continuo de la regeneración de la vida y de las siembras; además, un vaso de agua sirve para que el espíritu mitigue su sed después del viaje desde el mundo de los muertos. También se puede colocar junto a ella un jabón, una toalla y un espejo para el aseo de los muertos
Flores. Son el ornato usual en los altares y en el sepulcro. La flor de cempasúchil es la flor que, por su aroma, sirve de guía a los espíritus en este mundo. Tiene un olor bastante fuerte y peculiar que incluso se me pegaba a las manos cuando movía las flores para colocarlas mejor.
La flor de cempasúchil, la nube y el amaranto o moco de pavo son las especies más utilizadas para el adorno de un altar.

Calaveras. Las calaveras son distribuidas en todo el altar y pueden ser de azúcar, barro o yeso, con adornos de colores; se les considera una alusión a la muerte y recuerdan que esta siempre se encuentra presente.
El posible origen de las calaveritas puede relacionarse con el tzompantli, una hilera de cráneos de guerreros sacrificados colocados en un palo.
Pueden ser de azúcar o chocolate, profusamente adornadas todas ellas.


Comida. El alimento tradicional o el que era del agrado de los fallecidos se pone para que el alma visitada lo disfrute.
Se deben incluir diferentes frutos de temporada como la calabaza, el tejocote y jícama, naranja, y por supuesto, alimentos hechos de maíz.
Pan. El pan fue agregado por los españoles, algunos piensan que como recuerdo de la eucaristía, pero yo me inclino por las teorías que lo consideran un sustituto benigno de los sacrificios humanos. (Ver post anterior).
Bebidas alcohólicas. Son bebidas del gusto del difunto denominados “trago” Generalmente son “caballitos” de tequila (vasos de chupito altos), pulque o mezcal, las bebidas más tradicionales en México, pero puede ser cualquiera que le gustase al difunto.


Objetos personales. Se colocan igualmente artículos pertenecientes en vida a los difuntos, con la finalidad de que el espíritu pueda recordar los momentos de su vida. En caso de los niños, se emplean sus juguetes preferidos, en el de los adultos es muy habitual que sea, por ejemplo, tabaco, o un perfume de su agrado, mil detalles que recuerdan a esa persona y lo hacen más presente. Y se puede poner también algunas de sus canciones favoritas ya sea en música o en el disco.


Además la comida y la bebida se prepara pensando en que los vivos también coman de ella y la compartan con sus difuntos. Por eso cuando van al cementerio en esas fechas también llevan comida y bebida y la toman allí mismo. Es como preparar un pic nic e invitar a los que se han ido. Trasladan la fiesta a los camposantos para celebrar juntos la vida, no la muerte.

Esta información está sacada parcialmente de internet, no todos los Altares tienen que contener todos los elementos, los niveles pueden hacerse colocando una caja sobre la mesa, por ejemplo. Lo que no falta seguro es agua, comida, pan de muerto, calaveras, flores, velas y papel picado.
Y colorín colorado, vaya rollo os he soltado, pero es un tema muy interesante y más complejo de lo que parecía, lleno de simbolismo, tradiciones y mezcla de culturas. La esencia de México, en una palabra.
¡MAÑANA OS ENSEÑO EL NUESTRO!



martes, 22 de octubre de 2013

PAN DE MUERTOS

Por si alguien no se ha enterado todavía (cosa que dudo), estamos en México DF y aplicando el dicho "Donde fueres haz lo que vieres" (siempre y cuando te convenza, te apetezca y te dé la gana) decidí montar mi Altar de muertos.
Hace una semana, más o menos, mi vecino de enfrente puso uno en la puerta de su casa, me lo encontraba cada vez que salía al descansillo. La chica que viene a ayudarme en casa me explicó lo que era, se pone en estos días para recordar y honrar a los muertos.
Este es el altar que ha puesto mi vecino andorrano, por más señas.
Estoy pensando que me va a salir un post larguísimo, así que voy a ir hablando de cada elemento del altar uno a uno y el último día, os enseño el que hice yo, aunque no es demasiado ortodoxo.
Hoy toca hablar del PAN DE MUERTOS. Hace ya un mes, como mínimo, que empecé a ver este dulce en las estanterías de las tiendas.

El pan de muerto, que es para los mexicanos un verdadero placer, tiene su origen en la época de la Conquista, inspirado por rituales prehispánicos, y hoy en día es uno de los componentes más importantes de las ofrendas dedicadas a los Fieles Difuntos.

Comer 'muertos' es para el mexicano un verdadero placer, se considera la antropofagia de pan y azúcar. Foto: Archivo
Comer 'muertos' es para el mexicano un verdadero placer, se considera la antropofagia de pan y azúcar.
Foto: Archivo
También hacían un ídolo de Huitzilopochtli de "alegría", al que después encajaban un pico y, a manera de sacrificio, le sacaban el corazón en forma simbólica, pues el pan de amaranto era el corazón de ídolo. Luego se repartían entre el pueblo algunos pedazos del pan para compartir la divinidad.Se cree que de allí surgió el pan de muerto, el cual se fue modificando de diversas maneras hasta llegar al actual.

El pan de muerto tiene un significado, el círculo que se encuentra en la parte superior del mismo es el cráneo, las canillas son los huesos y el sabor a azahar es por el recuerdo a los ya fallecidos.

Las poblaciones mexicanas especialmente del centro y sur del país han tenido un gusto particular por ese pan de fiesta, pan dedicado a los difuntos que regresan a reencontrarse con sus familias el 31 de octubre, 1 y 2 de noviembre, de acuerdo con la tradición de "Día de Muertos" que se ha heredado de generación a generación desde hace varios siglos.
El gusto por la elaboración de un pan especial para el caso se remonta a la época de los sacrificios humanos y a la llegada de los españoles a la entonces Nueva España (ahora México), en 1519. Cuentan que era un ritual en el México de antes de la conquista que una princesa fuera ofrecida a los dioses, su corazón aun latiendo se introducía en una olla con amaranto y después quien encabezaba el rito mordía el corazón en señal de agradecimiento a un dios.
Los españoles rechazaron ese tipo de sacrificios y elaboraban un pan de trigo en forma de corazón bañado en azúcar pintada de rojo, simulando la sangre de la doncella. Así surgió el pan de muerto.

José Luis Curiel Monteagudo, en su libro "Azucarados Afanes, Dulces y Panes", comenta: "Comer muertos es para el mexicano un verdadero placer, se considera la antropofagia de pan y azúcar. El fenómeno se asimila con respeto e ironía, se desafía a la muerte, se burlan de ella comiéndola".
Otros historiadores han revelado que el nacimiento de ese pan se basa en un rito que hacían los primeros pobladores de Mesoamérica a los muertos que enterraban con sus pertenencias. En el libro "De Nuestras Tradiciones" se narra la elaboración de un pan compuesto por semillas de amaranto molidas y tostadas, mezclado con la sangre de los sacrificios que se ofrecían en honor a Izcoxauhqui, Cuetzaltzin o Huehuetéotl.

Yo sólo puedo decir que está muy bueno, con un sabor entre el suizo y la ensaimada.
Los hay de todos los tamaños, minis, individuales, para varias personas, tipo tarta, pueden ser con azúcar espolvoreada (los típicos de la capital), con ajonjolí, rellenos de cajetas, de nata, de chocolate..., coloreados, con adornos de todo tipo.




¡BUEN PROVECHO¡