lunes, 2 de junio de 2014

EL MANNEKEN PIS

Hola amigos, ¿qué hay de nuevo?. Por aquí seguimos como siempre, sol, tormenta, lluvias desaforadas, temblores reales e imaginarios, cumpleaños, desayunos, tráfico imposible... lo normal.
Y hete aquí que ayer me vino a la cabeza el Manneken pis, ese niño meón que alguna lumbrera decidió entronizar como la imagen de Bruselas. A esa persona deberían darle el Nobel de Marketing, mejor dicho, crearlo en su honor, porque esto
es en realidad esto otro
La cosa minúscula que aparece en lo alto de esa fuente incrustada en una esquina entre dos calles cualquiera es el monumento más buscado en la ciudad. Obvio, no hay quien lo encuentre.
Si eso no es sacar partido de la nada o, como dice un amigo, vender humo, (orina en este caso) venga Dios y lo vea. Como Él es omnipotente lo conseguirá, sin duda, yo puedo pasar veinte veces por delante y no coscarme de la presencia de tan famoso infante.
Pero a lo que iba, pensaba yo el otro día que la estatura deberían erigirla en honor, no del Manneken pis, sino de su madre, porque, pensemos un momento, no hay mujer con hijos que sea capaz de orinar en tiempo y forma, tal como su cuerpo le pide, o exige a gritos, según el tiempo que haya pasado desde el primer aviso.
Tú sales de casa con el tiempo justo, apenas te has levantado a las 7.00 AM y tienes que salir de casa a las 9.00 AM, está cantado que te quedaste corta al calcular, igual que pasa con las croquetas, o sobran o faltan.
Lo normal es que hasta las 10.00 no pises la calle, completamente despelurciada, sin aliento de tanto gritar, con la camisa por fuera y posiblemente la falda enganchada en las medias luciendo orgullosa la braga de talle alto. Date con un canto en los dientes si llevas los dos zapatos del mismo par.
Los niños van impolutos, aunque para eso hayas tenido que cambiarlos tres veces de ropa, una de ellas incluye calcetines y calzoncillos, porque han tenido percances de diversa índole en la misma puerta del dulce hogar. Si estamos en temporada de lluvias llegamos fácilmente hasta cuatro.
Puede que no seas un ser tan afortunado como piensas y en la última vuelta incluso te hayas encontrado con que la única ropa que está limpia no está planchada y es de la que tiene más arrugas que Mick Jagger bebiendo una tónica con Keith Richards.
Tienes dos opciones: rescatar algo del cesto de la ropa sucia. No vale, eso ya lo hiciste en el tercer cambio de vestuario.

Segunda opción: planchar algo en modo turbo. Este es el momento en que, medio desnudo, se mancha y/o embarra calcetines y calzoncillos. Ya está explicado, por si alguien se preguntaba cómo podía ocurrir eso (apuesto un huevo y la yema del otro a que no tienes hijos).

Entre tanto desde que te levantaste y orinaste por primera y última vez, han pasado tranquilamente tres horas y un par de cafés bebidos para despertar. Tú sigues igual de dormida, pero tu vejiga, ya bastante machacada tras los embarazos y partos, sí que se ha espabilado y reclama lo suyo.
Haces una valoración rápida de la situación, cual general en plena batalla, y concluyes que no te puedes permitir el tiempo de un pis por muy breve que sea, porque en ese rato puede arder Troya y, sinceramente, ya no te queda ropa infantil que usar.
Aprietas las piernas, aguantas y piensas que cuando llegues a tu destino podrás ir al baño.
Error, si vas a llevarlos al cole no es tan fácil acceder al cuarto de baño y, en algunos casos, son wc tamaño infantil. Corres el riesgo de dejar un charquito o tener que llamar al bedel porque te has quedado encajada y ha hecho efecto ventosa.
Si te quedas atrapada por lo menos podrás compartirlo por facebook, o aprovechar para leer los post atrasados, sugiero
O bien has aparcado en cuarta fila y no te puedes permitir lujos. Así que olvídate de esta opción.
Vas a hacer la compra y no hay nadie en la cola de las cajas. Si pierdes esta oportunidad parando en los baños no te lo perdonarás jamás, aprietas un poco más las piernas y sigues con la compra.
Al terminar la fila en el cuarto de baño es descomunal, además no queda papel en ningún retrete y huele a muerto no reciente. En casa mejor.

Entras por la puerta y te tropiezas, literalmente, con una pila de ropa y juguetes regados por doquier. Camino al baño vas recogiéndolas y, al llevarlas a la habitación de los propietarios, el olor a pies te marea. Abres la ventana y te quieres morir al darte cuenta que debió entrar un tornado al hacerlo, porque es la única cosa razonable que explica por qué hay cheetos pegados al pijama y las ruedas desmontadas de los coches sirvan de sombrero a los Angry birds.
Tu ser más profundo se revela en ese momento y, aunque tu naturaleza humana te pide, te aúlla que no lo hagas, reordenas ese caos antes de ¿se acuerda alguien? hacer un mísero pis.
Entre una cosa y la otra casi te has olvidado, o esa sensación es tan familiar a estas alturas que ni le prestas atención.
Preparas la comida, llegan los niños, comen, friegas los platos, haces meriendas, friegas, haces la cena, los bañas, los acuestas y, cuando te vas a la cama recuerdas algo ¡SI YO ME ESTOY MEANDO DESDE HACE 12 HORAS¡.
En algunos casos se incrementa el nivel de dificultad
En ese instante es tu cuerpo el que toma las riendas y sí que, esta vez va en serio, estás que revientas. Sólo de pensar en sentarte y relajar todos los músculos de cintura para abajo hace que te dé una risa floja.
¡Ay de ti cuitada, ay de ti infelice!. Tu marido ha ocupado un baño periódico en mano y el otro está en la habitación de los niños, habiendo un alto riesgo de despertarlo y frustar no sólo tu micción, sino tu descanso.
Da igual, también te has olvidado de comer y no te has muerto por eso. ¿O sí y no te has dado cuenta....?

8 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Compartimos esa extraña cualidad querido Luis.

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  2. Calla que hoy me ha dicho la enfermera que cuando vaya a andar beba mucha agua ... lo que me falta ... a mear como los perros en cada árbol !!

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    1. Lo bueno es que por donde tú sueles pasear hay miles de rinconcitos apartados donde no te ve nadie. Lo malo es que da una pereza horrible y cuando estás ejerciendo de abuela seguro que te pasa como a las madres en activo, que nunca encuentras el momento. Pese a todo, haza caso a la enfermera y te mando un beso muy fuerte.

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  3. Después de esta exposición sobre los obstáculos que una puede llegar a batir para hacer algo tan básico, natural y acostumbrado en nuestro día a día, te aseguro que estarás de acuerdo conmigo en que hay ocasiones en las que, una vez logrado, deberían aguardarnos a la salida del baño con un podium al que subir y un trofeo con la imagen de Manneken pis con el que agasajarnos, reconociendo el mérito de lo pequeño bien a lo grande. ¡Viva el marketing belga!
    A falta de promotores y personal que materialicen la idea, te mando un par de besos de mil amores, que bien te los has ganado.

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    1. Ja, ja, ja, ja, de acuerdo totalmente, fanfarrias y confeti es lo menos que deberíamos tener después de tan heroica hazaña. Me quedo con tus besos y te reenvió un par más. Tus visitas siempre son un placer

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  4. Bueníiiiiiiiiiiiiiiisimo!! Tan real como la vida misma y más de una vez nos hemos encontrado en situaciones semejantes....Estamos asándonos por aquí y de agua ni una gota. Menudo veranito nos espera! Un fuerte abrazo

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    1. Te creo. Aquí estamos sudando la gota gorda y te aseguro que el calor en el DF no es cualquier cosa, pero en breve me voy a España a refrescar. Otro abrazo gordo para ti

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